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Metodología de Certificación de Competencias Profesionales

La metodología de la certificación de competencias está orientada a reconocer de manera formal al personal que demuestre poseer los conocimientos, habilidades, aptitudes, actitudes y valores, requeridos para el desempeño eficiente de una función y la realización de un trabajo de calidad, a través de un proceso riguroso de evaluación, en el que se recaban las evidencias de conocimiento, productos y desempeño, necesarias para emitir un resultado sobre la competencia a certificar.

La metodología aplicada en el desarrollo del proceso de certificación, presenta grandes ventajas tanto para los participantes como para las instituciones que los implementan. Por un lado, permite identificar las fortalezas y áreas de mejora de las personas que se evalúan; ofreciendo, de esta manera, la oportunidad de detectar a las personas servidoras públicas que destacan por sus conocimientos y/o desempeño, así como en determinadas habilidades y actitudes.

Por otro lado, el proceso de certificación permite identificar con mayor precisión las habilidades, conocimientos, actitudes y valores que requieren fortalecerse para el ejercicio óptimo de determinadas funciones gubernamentales, convirtiéndose así en un método preciso de detección de necesidades de capacitación. Por tal motivo, los resultados obtenidos, facilitan la elaboración de programas académicos con contenidos puntuales para lograr un “cierre de brechas” entre aquellas personas que consiguen certificar sus competencias y las que no lo hacen.

Al respecto, es necesario señalar que los Lineamientos establecen la posibilidad de generar procesos de certificación que comiencen con una fase de formación, o bien, que se apliquen instrumentos de evaluación directamente orientados a la certificación.

Para cumplir con esta metodología, la Escuela de Administración Pública desarrolla cuatro grandes etapas: 1. Análisis Funcional; 2. Elaboración de Instrumentos de Evaluación; 3. Aplicación de Evaluaciones; y 4. Procesamiento de Datos y Análisis de Resultados.

En la primera etapa, se conforma un grupo de expertos técnicos de la función a certificar quienes, con la asesoría técnica-metodólogica de la EAP, elaboran el mapa funcional que identifica las competencias profesionales y desarrolla los estándares de competencia. Este último documento describe de manera específica las evidencias de conocimientos, productos y desempeño, que serán la base para el diseño y elaboración de los instrumentos de evaluación.

A continuación, en la segunda etapa, se definen los instrumentos de evaluación con base en las características específicas de las evidencias a evaluar. Para ello se utilizan diversas pruebas de carácter objetivo. Se producen exámenes con diversos reactivos que miden el conocimiento y se diseñan pruebas que se basan en la resolución de casos prácticos, los cuales valoran el desempeño y evalúan los productos que deban generar a partir de la movilización de sus competencias técnicas. Ahora bien, para medir el grado de dominio de las competencias directivas se utiliza una técnica denominada assessment center, que da cuenta de las fortalezas y áreas de oportunidad de los evaluados, mediante el registro de conductas observadas en un ejercicio vivencial.

Una vez que los instrumentos de evaluación son validados y aplicados en un grupo piloto para su estandarización, se procede a su empleo en la población objetivo, es decir, en aquellas personas que van a ser certificadas.

La última fase del proceso de certificación se refiere a la calificación de los instrumentos de evaluación ya respondidos y al procesamiento de los datos que se obtengan. Asimismo, se realiza un análisis cualitativo y cuantitativo de los resultados, tanto individuales como grupales, que permiten identificar con mayor precisión los conocimientos, habilidades, actitudes y valores que requiere fortalecer o en su caso desarrollar el participante para el ejercicio óptimo de sus funciones en la administración pública. Es en este punto en donde es posible detectar a las personas servidoras públicas que destacan por sus conocimientos y/o desempeño, así como en determinadas habilidades y actitudes.